Aceptémoslo: cuando la gente habla de conservación, a la mayoría solo le importan los animales que se ven bonitos en un peluche. Lloramos por el oso polar, el jaguar o la ballena, pero a muchos les da exactamente igual el destino de un escarabajo o de un panal. Sufrimos de una ceguera biológica brutal hacia los insectos, los verdaderos ingenieros y motores de nuestros ecosistemas. Por eso, cuando me topo con proyectos como Ca Bizu Só Pé, recupero un poco de fe en la educación de este país.
Ca Bizu Só Pé (que significa "Los abejorros" en zapoteco del Istmo de Tehuantepec). Es un proyecto nacido del diagnóstico de dos alumnos de secundaria: Brayan David Gordillo Santiz y Vioreny Revilla Miranda, bajo la guía del profesor Francisco Javier Cruz Hernández, en la Escuela Secundaria Federal Núm. 1 "José Vasconcelos".
¿Qué hicieron estos estudiantes? En lugar de hacer las típicas cartulinas de "cuida el planeta" y “Hoy presentaremos los ecosistemas”, se fueron a la morfología y la taxonomía. Al notar que, como pasa en casi todo el país, su entorno simplemente pasaba por alto a los insectos, entonces, armaron herramientas didácticas reales para apreciarlos y así conservarlos: safaris fotográficos dentro de la escuela, pláticas de educación ambiental y material para que los niños aprendan a identificar los principales órdenes de insectos.
Además, están utilizando macrofotografía, específicamente el apilamiento de imágenes, para revelar a detalle las estructuras, las mandíbulas y la complejidad anatómica de estos artrópodos. Usan a la tecnología para enseñarnos a ver lo que nuestro tamaño nos hace ignorar.
Y como lo menciona Sir David Attenborough: "Si los niños no crecen conociendo la naturaleza y apreciándola, no la entenderán... ¿Y si no la protegen, quién lo hará?". Pero para entenderla, primero hay que quitarle a la gente la idea de que un insecto es solo "un bicho molesto" y mostrarles que es una obra maestra de la evolución.
Ojalá hubiese menos discursos vacíos en cumbres climáticas y más safaris fotográficos de insectos en las secundarias de México. Ese es el camino.